PERDiDA EN LA GRAN CiUDAD

No suelo fumar, pero esta semana lo he hecho aferrándome a ello como a un vicio. He mirado por la ventana en la mañana y en la noche, y he observado a la gente; muchísimo.
Mi cabeza no ha parado de dar vueltas, tener algo en mente es lo peor que puede pasarte cuando estás sola. Rebobinas, creas nuevas circunstancias, piensas en lo que fué, lo que pudo haber sido, buscas razones, testigos, culpables y cierras los ojos para revivir momentos.
He llorado, reído, cantado, bailado e incluso hablado conmigo misma. Me he imaginado en situaciones y las he escenificado frente al espejo. He leído y he escrito bastante. Y me he aclarado en algunas cosas; en otras aún intento conseguirlo.
Recibir una llamada puede distraerte una tarde entera. Y encontrar de casualidad a un amigo en la uni y pasear con él puede alegrarte el día, y hacerte olvidar lo que quieras. Aun estando sola.
Teléfono, emails... sí, pero lo justo. Que no parezca que te incomoda estar sola.
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