Anoche fue una noche fría de verano, en la que el viento soplaba fuerte golpeando sin cesar los cristales de las ventaas del Colegio Mayor mientras se escuchaba caer la lluvia. Después de pelearnos con más de un cable vimos Babe, el cerdito valiente, y unas 3 horas después conseguimos poner en la sala de tv la película que nos produciría pesadillas a más de una: THE RING (la señal pero en versión japonesa, más acojone si cabe).
Mientras los japoneses de la peli se llamaban con esos nombres tan ways, alguna que otra persona no paraba de gritar en aquella sala, acongojada por el miedo y asi llorando por la inquietud que le producía ver a esa niña cuyo rostro estaba cubierto por el pelo. Era Sadako, una niña maldita que sólo con su mirada y con desearlo era capaz de matar a quien viera la cinta de vídeo en la que, como después se averiguó, estaba contada su muerte. Fue enterrada en vida en un pozo, y en las paredes de éste aún se podía apreciar las uñas de la niña, que intentó escapar.
Después de los grandes sobresaltos y el temor que produjo la película en aquella sala, nos fuimos a la cama; todo se ha de decir, algunas más que acjonadas.
Una vez entramos en la habitación, quitamos incluso las llaves, temerosas, y Kattalin y yo (que incluso nos acompañamos al baño, sin mirar el espejo, por supuesto, decidimos echarnos en la misma cama. Teníamos miedo, la imagen de esa niña nos invadía al cerrar los ojos.
Cuando conseguimos dormirnos, alrededor de las 3 de la mañana, me despertó el sonido de los cascabeles de la puerta de mi habitación. Por un momento creí que era un sueño, no podía entrar nadie porque yo había quitado la llave. Pero aquel sonido se hacía más intenso y, al incorporarme, vi una luz anaranjada que se dirigía a nosotras, alquien con pelo muy largo, como Sadako. Llevaba una vela entre sus manos, y silenciosa nos miraba. Yo no pude parar de gritar, con el corazón en la garganta. Era ella! Había venido a por nosotras! Íbamos a morir! Kattalin se escondió bajo las sábanas, y yo creía que iba a desmayarme por el miedo que llevaba encima. Fue tan intenso que apenas recuerdo nada más que las ganas de llorar que me entraron.
Unos segundos después se hizo la luz, y aquel pelo largo resultó ser un foulard, la niña resultó ser FERNAN, detrás apareció KEPA... riéndose! Pero descojonándose de nosotras! Entonces nos entró la risa tonta, pero el tembleque de las extremidades aún me perdura. Ana se limitaba a mirar, tranquila.
Al parecer estos dos chicos pidieron la llave maestra en recepción, mentes perversas y maliciosas. Casi morimos de un susto y ellos descojonándose.
Pero no creo que la cosa acabe aquí, porque tal vez Sadako se vengue de los que se rieron de ella... Yo que vosotros no dormiría tranquilo esta semana...